Devocional: Disfrutando cerca del Padre

Estimado Ministerio, les invito a reflexionar en lo siguiente. Salmo 95:6 “VENID, ADOREMOS Y POSTRÉMONOS, DOBLEMOS LAS RODILLAS ANTE EL SEÑOR NUESTRO HACEDOR”
La oración no depende del volumen de la voz ni mucho menos de una posición corporal. El énfasis de Dios no está en lo externo, sino en el corazón. Sin embargo, somos cuerpo, alma y espíritu. Así nos creó Dios.

Éxodo 20:5. Inclinarse es una expresión física de honor, lealtad y reconocimiento. Esta acción de inclinarse está asociada a adoración. Incluso la inclinación de la cabeza le comunica a la mente que estamos hablando con Aquel a quien le hemos prometido amor. Veamos Éxodo 34:8. Salmo 5:7. Arrodillarse es apropiado cuando hablamos de oración.
Busquemos algunos ejemplos y les invito a leer: 2 Crónicas 6:13. Daniel 6:10. Filipenses 2:10. Practiquemos el hábito de arrodillarnos. Me quedó gravado una situación muy particular en templo Belén: el hermano Ricardo siempre que llega al templo se arrodilla y ora al Señor. Sin dudas, un lindo ejemplo a seguir y más nosotros como parte del ministerio de A y A.

Nehemías 8:6. A veces inclinarnos o arrodillarnos no refleja la devoción que sentimos. Postrarse es más que eso. Es como caer muerto a sus pies. Apocalipsis 1:17. Sin embargo, así como la oración suele llevarnos al suelo (al postrarnos y rendirnos), también nos impulsa hacia arriba, levantándonos de nuestra existencia terrenal.

Salmo 141:1. 1 Timoteo 2:8. Leamos los versículos anteriores y veremos que la Biblia habla de levantar las manos. Es una posición física de adoración y alabanza.

Juan 11:41. Lucas 9:16. Aunque cerrar los ojos es una buena manera de evitar distracciones y concentrarnos en la oración, la expresión bíblica es literalmente elevar la mirada al cielo. Sin duda, orar con los ojos abiertos muchas veces es una necesidad.

Salmo 46:10. Salmo 62.1 Mas allá de las posturas físicas, lo que hacemos con nuestra voz en oración también es importante. La quietud y el silencio delante del Señor también es una postura. Sin decir palabras…has estado alguna vez en la presencia del Señor en silencio absoluto?

Salmo 55:17. Hebreos 5:7. Orar con clamor. Es algo intenso, estridente, sincero. A veces se entiende mejor si pensamos en un gemir con el espíritu totalmente conmovido. Una vez más, lo importante no es la postura. No obstante, todos podemos identificar la diferencia que existe entre aquellas oraciones que intentamos cuando estamos acostados antes de dormirnos y aquellas en donde nos arrodillamos, levantamos las manos o clamamos a viva voz. Examina tus propias posturas y tu forma de presentarte delante de Dios en oración. Observa tu naturaleza y la claridad de tu oración. En la oración hay libertad y pide a Dios que sea como sea, la oración te ayude a profundizar tu relación con Él.

Pequeños ajustes con la actitud correcta nos harán disfrutar mucho más esta hermosa relación con Dios en oración y de seguro, Dios también disfrutará cada vez que vamos a Él con la postura que corresponda.

Les dejo una oración que puede guiarnos este lindo día lunes:
“Señor, toma todo mi ser: mis manos, mis ojos, mis pies, mi voz. Usa todos estos regalos que me has dado para que puedan volver a ti como una clara expresión de mi adoración, mi amor, mi devoción y mi sumisión. Con tanta facilidad te pierdo de vista y a veces termino actuando de forma mecánica. Te ruego que transformes incluso mi postura al orar para estabilizar mi mente errante y abrir mis oídos a tu dulce voz”.

 

 
Escrito por
Sebastián Vivanco
Líder Ministerio de
Evangelismo
Ministerio Familiar Cristiano